A pesar de que Darwin, antes que otros, fue el primero que reunió evidencia convincente sobre la evolución biológica, hubo académicos que previamente habían reconocido que los organismos en la Tierra habían cambiado sistemáticamente en largos periodos de tiempo. Por ejemplo, en 1799, un ingeniero de nombre William Smith reportó que, en ininterrumpidas capas de rocas, los fósiles se produjeron en un orden secuencial definido, con una apariencia similar a las criaturas modernas, cada vez más cercanos a la cima. Dado que las capas del fondo se establecieron antes y por lo tanto, son más antiguas que las capas superiores, la secuencia de los fósiles también podría dar una cronología de lo más antiguo a lo más reciente. Sus hallazgos fueron confirmados y extendidos en la década de 1830 por el paleontólogo William Lonsdale, quien reconoció que los restos fósiles de los estratos inferiores eran más primitivos que los ubicados en los superiores. Hoy, se han identificado miles de depósitos antiguos que muestran las sucesiones correspondientes de organismos fósiles.

Por lo tanto, la secuencia general de fósiles ya había sido reconocida antes de que Darwin concibiera la descendencia con modificaciones. Pero los paleontólogos y geólogos previos a Darwin utilizaron la secuencia de fósiles, no como una prueba de la evolución biológica, sino como una base para la elaboración de la secuencia original de los estratos de roca que había sido estructuralmente alterado por los terremotos y otras fuerzas.

En la época de Darwin, la paleontología era todavía una ciencia rudimentaria. Gran parte de la sucesión geológica de las rocas estratificadas fueron desconocidas o insuficientemente estudiadas. Darwin, por lo tanto, se ocupó por la rareza de las formas intermedias entre algunos de los mayores grupos de organismos.

La erosión ha expuesto capas de roca sedimentaria, cerca de Paria River, en Utah, EEUU.

Hoy, muchos de los huecos en el registro paleontológico se han cubierto por las investigaciones en de los investigadores. Cientos de miles de organismos fósiles, encontrados en las secuencias de rocas han sido datados, representan sucesiones de las formas a través del tiempo y manifiestan muchas transiciones evolutivas. Como se mencionó previamente en este blog, la vida microbiana de tipo más simple ya existía hace 3.5 mil millones de años. La evidencia más antigua de organismos más complejos (Como las células eucarióticas), fueron descubiertas en fósiles de aproximadamente 2 mil millones de años. De los organismos multicelulares (Como los hongos, plantas y los animales) solo se han encontrado evidencias en los estratos geológicos más recientes. La siguiente lista muestra el orden en el que fueron apareciendo formas de vida cada vez más complejas:

Se han descubierto muchas formas de vida intermedias entre los peces y los anfibios, entre anfibios y reptiles, entre reptiles y mamíferos, y a lo largo de la línea de primates, tan a menudo que es difícil identificar categóricamente cuando se produce la transición de una especie a otra en particular. De hecho, casi todos los fósiles pueden ser considerados como productos intermedios en cierto sentido, son formas de vida que precedieron a otras.

El registro fósil proporciona una evidencia consistente de cambio sistemático en el tiempo. A partir de esta gran cantidad de evidencia, se puede predecir que no se encuentran cambios en el futuro de los estudios paleontológicos. Esto es, los anfibios no aparecerán antes que los peces o los mamíferos antes que los reptiles. Esta predicción es confirmada por la evidencia acumulada hasta hoy. 

Se han descubierto muchas formas de vida intermedias entre los peces y los anfibios, entre anfibios y reptiles, entre reptiles y mamíferos, y a lo largo de la línea de primates, tan a menudo que es difícil identificar categóricamente cuando se produce la transición de una especie a otra en particular. De hecho, casi todos los fósiles pueden ser considerados como productos intermedios en cierto sentido, son formas de vida que precedieron a otras.

El registro fósil proporciona una evidencia consistente de cambio sistemático en el tiempo. A partir de esta gran cantidad de evidencia, se puede predecir que no se encuentran cambios en el futuro de los estudios paleontológicos. Esto es, los anfibios no aparecerán antes que los peces o los mamíferos antes que los reptiles. Esta predicción es confirmada por la evidencia acumulada hasta hoy.

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