Therapsida

Las inferencias acerca de la descendencia común derivadas de la paleontología son reforzadas por la anatomía comparativa. Por ejemplo, los esqueletos de los humanos, ratones y murciélagos son sorprendentemente similares, a pesar de las diferentes formas de vida de esos animales y la diversidad de ambientes en el cual florecieron. La correspondencia de estos animales, hueso por hueso, puede ser observada en cada parte del cuerpo, incluyendo las extremidades; sin embargo, una persona escribe, el ratón corre y un murciélago vuela con estructuras construidas de huesos que son diferentes en detalle pero similares en la estructura general y en la relación de uno con otro.

Se les denomina estructuras homólogas y se ha concluido que la mejor explicación es la descendencia común. Anatomistas comparativos investigan tales homologaciones, no solo en la estructura ósea sino en otras partes del cuerpo, que elaboran relaciones en diversos grados de similitud, Sus conclusiones proveen importantes inferencias acerca de los detalles de la historia evolutiva, inferencias que pueden evaluarse por comparaciones de la secuencia de las formas ancestrales en el registro paleontológico.

Las orejas y mandíbulas de los mamíferos son instancias en las cuales la paleontología y la anatomía comparativa se combinan para mostrar un ancestro común a través de etapas de transición. La mandíbula inferior contiene solo un hueso, mientras que los reptiles poseen varios. Los otros huesos en la mandíbula de los reptiles son homólogos con huesos encontrados en las orejas de los mamíferos. Los paleontólogos han descubierto formas de vida intermedias entre los mamíferos y los reptiles (Therapsida) con una doble mandíbula articulada, una parte compuesta por huesos que aun persisten en las mandíbulas de los mamíferos y otra consistente de huesos que eventualmente se han vuelto parte de su oído.

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