El “Juicio de los Monos”

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La nota

“Eso de la teoría de la evolución no tiene ningún sentido. ¿Cómo puede ser que una persona afroamericana y una blanca salgan del mismo sitio? Nuestra piel es completamente diferente”. La declaración forma parte de un reportaje que la BBC realizó en 1996, el ‘ilustre’ ciudadano que emitió dichos comentarios era un joven de 16 o 17 años, durante una clase de ciencias en un instituto estadounidense localizado en Dayton, Tennessee. Este sitio no fue escogido al azar, dado que, hace 85 años, el profesor de biología John Scopes fue llevado a juicio por enseñar la Teoría de la Evolución a sus alumnos. En el mismo documental, otro estudiante coincide que las teorías de Darwin son absurdas. “Dios nos puso aquí, y luego colocó a todos los animales y las plantas para ayudarnos a sobrevivir”. Por lo que se ve, en esta pequeña ciudad, las cosas no han cambiado mucho desde 1925, y a juzgar por las recientes encuestas en el vecino país del norte, tampoco, pues según el USA Today, dos terceras partes de los ciudadanos estadounidenses creen que la teoría creacionista “es definitiva o probablemente correcta”.

El juicio

El juicio (comenzó el 10 de julio de 1925) al profesor John Scopes es uno de los grandes acontecimientos (y hay que decirlo también, como están acostumbrados, fue un gran espectáculo en esa época) de la historia judicial estadounidense. Miles de curiosos, alrededor de doscientos periodistas, banners adornando las calles, puestos de limonada y hasta chimpancés disfrazados con trajes de etiqueta, convirtieron este juicio (que dicho sea de paso, fue el primero en transmitirse por radio en vivo en la historia americana), en un gran carnaval. En realidad, John Scopes fue un arma publicitaria en las manos de dos grandes asociaciones, la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles, por sus siglas en inglés) y los Fundamentalistas Cristianos, quienes terminaron siendo los protagonistas de este magno evento. La defensa corrió a cargo de Clarence Darrow, un abogado de ‘izquierda’ que había tenido un notable éxito defendiendo a huelguistas, líderes sindicales y anarquistas. Entre sus características, también se encuentra que era ateo, demócrata y partidario de la candidatura a la presidencia de ese país de William Jennings Bryan, a quien irónicamente enfrentó en el juicio (como lo muestra la imagen).

El 10 de julio de 1925, en el palacio de justicia del Condado Rhea, quedó atestado de personas, casi un millar acudieron a presenciarlo, alrededor de 300 quedaron de pie.  El juez John T. Raulston que presidió el juicio, propuso mover el juicio a una tienda de campaña, donde sentar a 20,000 personas. El juez, un conservador cristiano que ansiaba publicidad, se mantuvo flanqueado por dos policías, quienes estuvieron manipulando dos enormes ventiladores, con el fin de mantener al aire circulando. El jurado compuesto de doce ciudadanos (que contaba entre sus filas a 10 granjeros, y once de los miembros eran asistentes regulares al templo), fue designado de inmediato. El procedimiento de apertura del juicio, contra las objeciones de Darrow, fue una oración. El juicio se aplazó durante el fin de semana y el domingo, William Jennings Bryan pronunció el sermón en el templo Metodista de Dayton. Aprovechó la ocasión para atacar la estrategia de la defensa en el caso Scopes. Mientras Bryan hablaba, el Juez Raulston y toda su familia escuchaba con atención… y en primera fila.

En el primer día del juicio, la defensa trató de anular el procedimiento por motivos constitucionales, tanto estatales como federales. El objetivo de la defensa no era la absolución de John Scopes, sino obtener una declaración emitida por un tribunal superior (US Supreme Court), aboliendo leyes que prohibieran la enseñanza de la evolución (Este objetivos no se llevaría a cabo hasta 43 años después, en el caso de Epperson Vs. Arkansas). Como era de esperarse, el Juez Raulston denegó la petición de la defensa.

Las declaraciones de apertura fueron retratadas como una batalla titánica entre “El Bien  y el Mal” o “La Verdad contra la Ignorancia”. Bryan afirmaba que “Si la evolución gana, el cristianismo desaparece”, contra esto, Darrow respondía que “No es Scope el que está en juicio, sino la civilización, además de abrir las puertas a un reino de intolerancia sin precedentes desde la Edad Media”.

Después de una serie de interrogatorios, el Juez comenzaba a impacientarse, así como Darrow, pues era notorio de que parte era partidario el Juez.  Incluso, cuando el juicio se transfirió al exterior, Darrow solicitó la remoción de un señalamiento que decía “Lean la Biblia” o que colocaran uno que dijera “Lean acerca de su Evolución”. El Juez ordenó su remoción.

En el séptimo día del juicio, el Juez Raulston cuestionó si tenía más evidencias que presentar. Lo que siguió a esa pregunta, el New York Times lo describió como “La más sorprendente escena en una corte en la historia anglosajona”. Como respuesta, solicitaron la presencia de William James Bryan, dado su perfil como experto en la Biblia. Bryan asintió, estipulando que entonces el tendría la oportunidad de interrogar a los abogados de la defensa. Bryan, ignorando las preocupaciones de sus colegas, tomó asiento en el banquillo de los testigos y comenzó a abanicarse.

Darrow comenzó el interrogatorio con una pregunta discreta: “Usted ha estudiado considerablemente la Biblia ¿no es así Sr. Bryan?” a lo cual contestó: “Si, lo he hecho. He estudiado la Biblia por casi cincuenta años”.  Entonces inició una serie de preguntas diseñadas para minar una interpretación literal de la Biblia. Bryan fue interrogado acerca de una ballena que se tragó a Jonás, Josúe haciendo que el Sol se detuviera, Noé y el diluvio, la tentación de Adán en el Jardín del Edén, y la creación, de acuerdo al Génesis. Después de que, inicialmente Bryan había expresado que “Todo en la Biblia debe ser aceptado como se menciona en ella”, finalmente, concedió que algunas palabras no debían de tomarse siempre en forma literal, y a las incesantes preguntas de Darrow, como aquella de si los seis días de la creación descritos en el Génesis, eran de 24 horas, Bryan respondió: “Mi impresión es de que se trata de periodos”.

Bryan, quien inició su testimonio en forma calmada, poco a poco la fue perdiendo, debido al persistente ‘bombardeo’ que le sometió Darrow. Hubo un momento, en que un ya exasperado Bryan dijo: “Yo no pienso en cosas que no quiero pensar”, a lo cual Darrow preguntó: “¿Usted piensa acerca de las cosas que usted piensa?” Bryan respondió, con la desdeñosa risa de los espectadores “Bueno, en ocasiones”. La batalla entre ambos continuo, Bryan acusó a Darrow de “Calumniar contra la Biblia”. Después indicó que no contestaría más preguntas impertinentes porque “Quería que el mundo supiera que este hombre, que no cree en Dios, estaba tratando de utilizar una corte en Tennessee…” Darrow lo interrumpió para decir “Objeto su declaración y sus tontas ideas que ningún cristiano inteligente en la Tierra cree”. Después de este arrebato, el Juez Raulston levantó la sesión. Al día siguiente, el Juez le indicó a Bryan que no retornara al estrado y que su declaración se eliminaría de los registros.

La confrontación fue reportada por la prensa como una derrota para Bryan. “Como una leyenda, Bryan fue destruido por su testimonio ese día”. Su desempeño fue descrito como un “un golpe digno deun guerrero borracho”. Darrow sin embargo, tampoco escapó del critica y fue tachado como un “cínico anti-religioso”.

Después de ocho días de juicio, y nueve minutos de deliberación, Scopes fue declarado culpable y se le impuso una multa de 100 dólares, que dicho sea de paso, este veredicto fue revocado, por un tecnicismo.

A manera de conclusión

Es increíble que en pleno 2010, la enseñanza del Darwinismo sea tema de debate.  Una película británica sobre Darwin no encontró distribuidor en EEUU después de que fuera ‘destrozada’ por críticas en páginas de Internet cristianas. Los expertos no parecen sorprendidos por esto, dado que creen que la mayor parte de la gente piensa que hay más en la vida de lo que podemos ver, sentir o medir. La situación es muy parecida a la Edad Media, la religión es simplemente lo más importante, y la ciencia (y sus seguidores) formamos parte de una minoría, la cual, dicho sea de paso, y aprovechando este espacio de expresión, ya debería tener una ley que garantice el respeto a nuestro derecho de no creer en un Dios, y me refiero al sinnúmero de discriminaciones que recibimos frente a los grupos religiosos, sobre todo, para aquellos involucrados en las decisiones políticas de los pueblos (Saludos ‘Santa Sede’).

Exorcismo

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A manera de introducción

Para algunas religiones o culturas, exorcismo es aquella acción sobrenatural de expulsión, realizada contra una entidad malévola, utilizando un método religioso. Dependiendo de la cultura,  estas entidades podrían ser demonios, espíritus, brujas, duendes, etc. El destinatario de la posesión puede ser una persona, un animal, un objeto e incluso lugares tales como casas o pueblos. La posesión puede ser total o parcial (la entidad toma posesión del destinatario para una actividad particular, por ejemplo, los íncubos o súcubos, tienen relaciones sexuales con las víctimas mientras estas duermen).

Este tema es uno de los que más ha fascinado a la humanidad, por lo cual, se han realizado diversas películas como El Exorcista (William Friedkin, 1973), basada en la novela homónima de William Peter Blatty o Constantine (Francis Lawrence, 2008), personaje creado en 1985 en las páginas de Swamp Thing por Alan Moore, Steve Bissette y John Totleben. Y quizá sería bueno mencionar también “El Exorcismo de Emily Rose (Scott Derrickson, 2005), basada en un caso ‘real’ de exorcismo de una joven (Anneliese Michel) supuestamente poseída, en la cual, la víctima en cuestión, fallece, y los participantes (padres y sacerdotes) son condenados por negligencia médica.

Explicación

Este es un punto de vista científico. Es importante abordar estos temas desde el aspecto científico, ya que son situaciones ligadas a la mente, y por lo tanto al ámbito psiquiátrico.  En una cultura como la nuestra (la mexicana), con un catolicismo tan enraizado, con una creencia en el mal, el exorcismo puede ser una solución, teniéndole más fe que a la atención especializada.

Es casi una norma, donde ciertas comunidades consideran más la atención de un curandero (o brujo) que la de un médico. Claro, después de que no se consigue obtener mejoría pues entonces optan por el método científico. Lo triste de esto, es que hay quienes aún viendo la gravedad del paciente, prefieren optar por las pseudociencias (exorcismo, brujería, etc.). Esto está tan arraigado que a la gente no le importa cuanto se esfuerce el médico en demostrar el padecimiento del paciente, seguirán convencidos de que está poseído.

A las personas que se les practica un exorcismo siempre muestran movimientos bruscos, gritos en lenguajes desconocidos, vómito, pues esto puede encajar en la esquizofrenia, en una variable esquizo-afectiva.

También se menciona que poseen fuerza sobrehumana. El paciente psiquiátrico excitado demuestra una fuerza poco común, en la que hasta cuatro personas no podrían controlarlo, una persona con epilepsia, aún de complexión delgada, podría ser difícil de controlar hasta por ocho personas.

Los casos de posibles posesiones diabólicas son cada vez más numerosos, debido quizás al aumento de stress y al creciente consumo de calmantes y antidepresivos. Lo que resulta alarmante, es que hay personas incompetentes que adquieren el ‘grado’ de ‘exorcistas’ , y peor aún, la gente, en pleno siglo XXI, aún confía en este tipo de ‘técnicas’. Por ejemplo, el día de hoy, salió publicada una nota en The Moscow Times, acerca de un niño de 4 años de edad, que padecía pulmonía, y en lugar de llevarlo a atención con un médico que tuviera la preparación adecuada para tratarlo, pues lo llevaron con un ‘shaman’ ¿cuál fue el resultado? Lamentablemente, el niño falleció. Desde mi humilde opinión, eso es homicidio intencional.

En Conclusión

El exorcismo, así como la posesión demoníaca que la precede, es mera superchería, una ‘realidad’ más ligada al mito o la psicología que a algo ‘sobrenatural’. Sin embargo, hay quienes aún sostienen que los demonios existen y que las posesiones son un hecho real y que el exorcismo es el único acto posible para sanar o paliar aquel tipo de males. Pues… Lo que si les puedo decir, es que este tipo de ‘ceremonias’ para expulsar demonios de seres humanos, siempre se han efectuado en el mundo cristiano, nunca se ha necesitado exorcizar a un ateo.

Varuna y Más allá

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Ciertamente hay más mundos para encontrar en el espacio. El 28 Noviembre de 2008, los astrónomos descubrieron un nuevo miembro en el Cinturón de Kuiper. Fue nombrado Varuna. Si bien es más pequeño que Plutón (Su diámetro es cercano a los890 Km. contra los 2300 de Plutón) y no es considerado un planeta, esto demostró que hay más objetos sin descubrir en el borde del Sistema Solar. En Enero de 2005, astrónomos que estaban utilizando el Observatorio de Monte Palomar en California, encontraron un cuerpo celeste orbitando al sol a una distancia de 16 mil millones de Km. (aproximadamente) del Sol, tres veces la distancia entre el Sol y Plutón. El objeto es un poco mayor que Plutón y tiene un pequeño satélite, fue designado como UB313 (Posteriormente se le denominó Eris). Originalmente se le conoció como el décimo planeta, pero oficialmente fue designado como un planeta enano, tal como Varuna y Plutón. Irónicamente, el hallazgo de un “décimo planeta” no incrementó el número de planetas después de todo, por el contrario, causó la ‘degradación’ de Plutón, así que nuestro Sistema Solar tiene oficialmente ocho planetas.

Los astrónomos continúan su búsqueda estelar por miembros adicionales de nuestro Sistema Solar y hay indicios de que Eris no es el único cuerpo allá afuera. Aún si nosotros no encontramos planetas grandes en nuestro sistema, aún hay planetas en el espacio exterior.

En el otoño de 1991, el astrónomo Alex Wolszczan de la Cornell University estaba estudiando un tipo de estrella denominado Pulsar, cuando notó algo inusual. Algunos pulsares normalmente giran a razón de cientos de rotaciones por segundo, y en cada giro, envían un fuerte radio-pulso al espacio. El giro de cada pulsar no presenta variaciones, haciendo que la emisión radial sea regular. Wolszczan se asombró al encontrar que este pulsar en particular (denominado PSR 157+12) cambiaba el ritmo de sus pulsaciones de vez en cuando. En ocasiones, el pulso se retrasaba, y en otras se adelantaba. Wolszczan dedujo que la única explicación era que la estrella se ‘tambaleaba’ debido al tirón gravitacional de varios planetas que lo orbitaban.

Desde entonces, muchos planetas han sido descubiertos afuera de nuestro Sistema Solar y hay probablemente miles de millones más por encontrar. Aunque, dadas las enormes distancias involucradas, los astrónomos tienen que inferir su existencia para observar sus efectos en las estrellas, más allá que verlos en un telescopio, los científicos están confiados de que están allí y de que se tiene la capacidad para hacer algunas predicciones acerca de su tamaño y clima, basándose en sus efectos gravitacionales. En el futuro, la NASA, la ESA u otras agencias espaciales, podrán poseer un súper-telescopio en el espacio que les permita observar directamente esos cuerpos distantes y obtener más información.

Una cosa es segura, ahora que estamos buscando más allá de nuestro Sistema Solar, no hará falta la búsqueda de un Planeta X para los astrónomos.

Némesis (La supuesta compañera del Sol) 1983 – A la Fecha.

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¿Existe la posibilidad de que un planeta similar a Júpiter o algo más grande orbite nuestro Sol a una distancia cientos de veces la de Plutón?

Algunos científicos han notado que cada 26 – 34 millones de años (las cifras varían de acuerdo al grupo investigador) hay una extinción masiva de la vida terrestre. En 1984, Daniel P. Whitmire y John J. Matese, de la University of Southern Louisiana, desarrollaron una teoría que decía, que esto era causado por una estrella compañera del Sol, de poca masa, la cual denominaron Némesis (Como el Dios griego de la venganza). De acuerdo a esta teoría, Némesis, siguiendo una órbita elíptica cruza a través de un cinturón de miles de millones de cometas, denominado Nube de Oort cada 26 – 34 millones de años, enviando ‘enjambres’ de ellos en dirección al Sol. Algunos golpearían a la Tierra, causando las extinciones.

Cuando examinamos el registro geológico de la Tierra, parece que en el ciclo mencionado, sucede una extinción masiva de la vida terrestre. La más conocida, es la de los dinosaurios, hace 65 millones de años. De acuerdo a estas hipótesis, estaríamos cerca de la siguiente extinción.

No sería extraño que nuestro Sol fuese parte de un sistema binario, muchas estrellas lo son. Sin embargo, la existencia de esta estrella no sería tan obvia para nosotros dado que su luz, podría atenuarse debido al tipo de estrella (ya sea una enana roja o café). De acuerdo a esta teoría, podría estar a una gran distancia, quizás a 3 años-luz. Claro que un hecho incómodo en la hipótesis de Némesis, es que no hay ninguna evidencia de que el Sol tenga una compañera. Cierto es que no necesitaría ser muy brillante o masiva, podría ser más pequeña, aún más, podría ser una enana café o negra (un cuerpo celeste similar a un planeta, con la masa insuficiente para iniciar el proceso de ignición de hidrógeno, como lo hacen las demás estrellas). Existe la posibilidad de que esta estrella exista en uno de los catálogos de estrellas tenues sin que alguien haya notado algo peculiar, como el enorme movimiento aparente de esta estrella comparado con el “tapiz” formado por las estrellas más distantes (p.e. Su Paralaje). Si acaso fuese encontrada, pocos podríamos seguir dudando de que esta sea la causa primaria de las extinciones masivas en nuestro planeta.

Pero es también una noción de poder mítico. Si un antropólogo de una generación previa, hubiese escuchado una historia similar, acerca de sus informantes, el resultado académico (sin duda), hubiera sido detallado de la siguiente manera (en términos primitivos o pre-científicos), consideren esta historia:

“Hay otro Sol en el cielo, un Sol Demonio que no podemos ver. Hace mucho tiempo, antes de nuestros grandiosos antepasados, el Sol Demonio atacó a nuestro Sol. Cayeron cometas y un terrible invierno cubrió la Tierra. Casi todo vestigio de vida fue eliminado. El Sol Demonio ya había atacado muchas veces antes… y lo hará otra vez”.

Esta es la razón por la que muchos pensamos que esta Némesis es una broma la primera vez que escuchamos de ello. Una estrella invisible atacando a nuestro planeta con cometas suena a ilusión o mito. Esto merece una porción extra de escepticismo por esta razón: Siempre estamos en peligro de engañarnos nosotros mismos. Pero aún si la teoría es especulativa, es seria y respetable, por la idea principal es fácil de evaluar: encuentra la estrella y examina sus propiedades. Sin embargo, desde el reconocimiento estelar en el espectro infrarrojo realizado por el IRAS, sin hallazgo de alguna estrella con estas características, la existencia de Némesis es altamente improbable.

Otra posibilidad sugerida por Whitmire es que Némesis podría no ser una estrella después de todo, sino un planeta (otro Planeta X, para no variar). Si este fuera el caso, debería de tener un tamaño de dos a cinco masas solares y su órbita alrededor del Sol sería de tres veces la de Plutón. En esta versión, el planeta en cuestión pasaría a través del Cinturón de Kuiper cada 26 – 34 millones de años, enviando ‘proyectiles’ a la Tierra.

La teoría más reciente sobre esta catástrofe cíclica, ha sido expuesta por Adrian L. Melott del departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Kansas y Richard K. Bambach del departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Historia Smithsoniano. En esta publicación, descartan la existencia de Némesis, pues argumentan que, la precisión y regularidad de las extinciones masivas demuestra precisamente que Némesis no existe. Según ellos, la órbita de Némesis debería haberse visto influenciada por los numerosos encuentros que el Sol ha tenido con otras estrellas en los últimos 500 millones de años. De acuerdo con su investigación publicada en la revista arXiv  (Edición de la Universidad de Cornell) el objeto que se acerca a la Tierra y provoca una lluvia de meteoritos mortales debe estar más cerca de lo pensado, pero descartan la existencia de la Némesis.

Mientras algunos astrónomos continúan en la búsqueda de Némesis o de un nuevo Planeta X, la mayoría son escépticos respecto a su existencia, apuntando que el supuesto ciclo de extinción de 26 – 34 millones de años no es tan regular como se cree (y más si consideramos que dependiendo el autor, el ciclo varía 8 millones de años).

La relación entre la Física y la Música

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¿Qué es la Música…? Es la forma más simple, la música consiste en secuencias de sonidos rítmicos agradables al oído del ser humano.

Qué es la Física…?  En la forma más simple, la ciencia que estudia y mide la naturaleza y así encuentra leyes que la rigen.

¿Es acaso el canto de los pájaros música…? Sí y No; sí porque corresponde a la definición: Secuencia de sonidos agradables al oído y no, porque seguramente para los pájaros, las notas que producen son una forma de lenguaje para comunicarse entre ellos y no una secuencia propiamente musical, esto es, en el sentido de agradar a tus oídos… Y aseguramos esto, porque todos los animales de cada especie tienen alguna forma de comunicación entre ellos, pero ciertamente, los graznidos de los cuervos no los podemos considerar musicales…

Ahora bien; el ser humano, a lo largo de los siglos, se vuelve más exigente conforme maduran su inteligencia y su sensibilidad; con ello, las secuencias de notas se van ajustando cada vez más a las leyes de la física, aunque él no lo reconozca en un principio. Entonces comienza, por una parte, a combinar sonidos y ahí descubre lo que son las disonancias, esto es, el efecto desagradable que ciertas combinaciones de notas producen cuando se tocan simultáneamente y, por la otra, descubre la belleza de ciertas combinaciones de notas que ciertamente guardan entre sí una relación matemática dada.

En este aspecto, fueron los griegos, especialmente los pitagóricos quienes comenzaron a hacer física musical, al estudiar las longitudes de las cuerdas musicales y con ello, las relaciones numéricas que hacían agradable al oído notas correspondientes tocadas simultáneamente; ahí nace el trinomio: Música, Física y Matemáticas…

Y el siguiente paso fue confrontar lo que ellos llamaron las escalas musicales, escalas basadas en secuencias deducidas de las relaciones numéricas entre las notas…!

Debemos hacer un paréntesis para recordar que nota musical es un sonido sostenido y agradable al oído. Aquí debemos explicar que una nota musical se propaga en el aire en forma de una onda longitudinal sonoro y que sus características físicas son: Altura o frecuencia; Intensidad o volumen y Timbre o forma de la onda…

La altura de una nota es lo aguda o lo grave que ésta sea. Una nota aguda es la que da una soprano en su registro de voz y una nota grave es la que puede dar un abajo; las notas intermedias corresponden a los registros de las metzosopranos, de las contraltos, de los tenores y de los barítonos.

La intensidad es, lo fuerte o lo débil de la nota y no requiere de mayor explicación; la intensidad corresponde físicamente a la amplitud de oscilación de la onda sonora.

El Timbre o Forma de Onda, nos permite distinguir, de entre dos o más notas de la misma altura o frecuencia e intensidad o volumen, nos permite distinguir, repito, el instrumento o la voz que las producen; si escuchamos al mismo tiempo una nota de violín y la misma nota dada en el piano, el timbre es el que nos permite diferenciarlas.

El ser humano, en su modalidad artística, comienza a inventar secuencias de notas que son agradables al oído y les llama melodías; además descubre que se pueden inventar una infinidad de estas melodías; matemáticamente, con 3 notas se pueden formar 6 melodías…

Descubre también que al canto de una melodía le puede añadir otra voz cantante que, en otro tono, siga armónicamente a la primera voz y la segunda, sigue estrictamente las leyes que los pitagóricos encontraron hace más de 2000 años y que quienes se separan de esas leyes, no comenten ningún delito, simplemente generan otros tipos exóticos de música…!

Instrumentos Musicales

Son, ingenios artificiales capaces de producir secuencias de notas que previamente se han calibrado de acuerdo a las escalas musicales. Aquí es importante mencionar que hay un convenio mundial para que todos los instrumentos obedezcan a una escala musical cuya nota de referencia es el LA central del piano, aunque esta nota no esté exactamente en el centro del teclado, nota que tiene una frecuencia de 440 ciclos por segundo o 400 Hertz, hablando en términos físicos, que, hay que decir, son los últimos que nos pueden asegurar un marco de referencia universal.

Todos sabemos la variedad de instrumentos musicales que forman una orquesta sinfónica:

Las cuerdas que son la variedad de instrumentos musicales que forman una orquesta sinfónica:
Las cuerdas que son los violines, las violas, los chelos y los contrabajos.
Los metales: Trompetas, trombones, tubas, las maderas: Oboes, etc.,las percusiones, etc.
Todos los mencionados son instrumentos polifónicos los del teclado, donde el instrumento musical, Rey de los instrumentos es el Órgano…

Como príncipe tenemos al piano etc. Y recientemente una pléyade de teclados electrónicos de todo tipo…además de la guitarra, el arpa y muchos más instrumentos polifónicos…

Y hablando de teclados, debo de mencionar que la escala musical desarrollada por los griegos sufrió en el pasado una modificación muy importante, donde la justificación fue matemática aunque su aplicación fuera eminentemente experimental; me refiero a la escala musical temperada.

La escala temperada surge y se establece debido a que, con la escala basada en el trabajo de los pitagóricos, los teclados no permiten tocar una obra musical en cualquier tono; el asunto es bastante técnico, pero desde un punto de vista matemático, la solución la propuso un compositor, musicólogo y matemático español llamado Bartolomé Ramos de Pareja; él resolvió el problema matemáticamente, aunque no llegó a su aplicación, pero hay que ver que esto ocurrió en el Siglo XV, justo en la época del descubrimiento de América.

Fue Joan Sebastián Bach (quien no necesita presentación), quién aplicó en forma práctica el concepto temperado, manejado por Ramos Pareja y afinó sus órganos bajo ese principio, con el resultado de poder  tocar cualquier pieza en cualquiera de los 12 tonos de la escala; y, para demostrarlo, escribió la maravilloso obra, sus 24 preludios y fugas, 12 en tono mayor y 12 en tono menor, quedando así resuelto un serio problema técnico.

La fórmula matemática aplicable fue la de Ramos de Pareja que nos dice que, para subir de un tono cualquiera al medio tono inmediato superior, hay que multiplicar la frecuencia de dicho tono por la raíz doceava de 2, que es por 1.05946… Así para obtener el LA sostenido a partir del LA de 440 Hertz, hay que multiplicar 440 por 1.05946 que nos da 466, que es el LA sostenido, y así sucesivamente hasta completar todas las notas de la escala.

México es reconocido mundialmente por haber puesto las escalas ideadas por nuestro gran violinista y musicólogo el Maestro Don Julián Carrillo, nacido en el siglo XlX, quien, bajo el nombre Jericó de “Sonido 13”, concibió escalas basadas en otros algoritmos matemáticos que generaron las escalas micro tónicas, de as que sobresalen las basadas en tercios de tono (raíz 18 de 2) y en cuartos de tono (raíz 24 de 2), etc., para ellas, mandó construir pianos especiales que, conservando el mismo teclado, fueron afinados de acuerdo a esas nuevas escalas y, claro está, compuso música para demostrarlas.

Por último y, desde otro punto de vista, el, digamos poético, tenemos la canción, o lied en alemán, que viene a ser la unión entre la poesía y la música que puede cantarse a capela, a una o más voces o además, con acompañamiento instrumental.

Y de ahí, pasando por una gran variedad de formas y sumando otras artes, llegamos a una muy elaborada que es la ópera, que muchos piensan que conjunta a todas las artes…

Como aquí se ha escuchado, la música y la física han estado unidas, a través de las matemáticas, como muchas otras disciplinas del quehacer humano, desde antes de que dicho ser humano se hubiese dado cuenta de tal unión…

¿Hasta donde la imaginación del ser humano podrá extenderse en esta maravillosa creación de su cerebro, creación que puede ir de lo más simple y pueril a lo más abstracto y profundo del alma humana? No lo sabemos; Pero, podemos anticipar que es probable que aun no hayamos llegado al fondo de nuestra capacidad musical, ni al fondo de nuestros sentimientos.

Para finalizar, la Astrocappella es un matrimonio entre la astronomía y la música desarrollado por astrónomos y educadores; La música ha sido grabada por el grupo acappella de rock, The Chromatics. En este video, el grupo canta la rola “The Sun Song”. Pues a mí me gustó

De Don Julián Carrillo:

Preludio a Colón

Quasi Sonata No. 1 for Cello Using 24 EDO – Mov I Como Recitativo

Cometa

Planeta X (1841 – 1922)

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Este tópico será muy extenso, ya que hablaremos de diferentes hipótesis, las cuales veremos más a detalle en entradas posteriores. Primero, ampliaré un poco la información que vimos en “Planetas hipotéticos en nuestro Sistema Solar”. En 1841, John Couch Adams inició una investigación acerca de las perturbaciones en el movimiento de Urano. En 1845, Urbain Le Verrier, comenzó a investigarlos también. Adams presentó dos soluciones diferentes al problema, asumiendo que las desviaciones fueron causadas por la gravedad de un planeta desconocido. Adams trató de presentar sus soluciones al observatorio de Greenwich, pero debido a su juventud, no fue tomado en serio. Urbain Le Verrier presentó la suya en 1846, pero Francia carecía de los recursos necesarios para localizar el planeta. Le Verrier entonces se dirigió al observatorio de Berlín, donde Galle y su asistente d’Arrest encontraron Neptuno, en el anochecer del 23 de Septiembre de 1846. En la actualidad, tanto Adams como Le Verrier comparten el mérito de la predicción de la existencia y posición de Neptuno.

Inspirado por este éxito, Le Verrier atacó el problema de las desviaciones de la órbita de Neptuno y sugirió la existencia de un planeta intra-mercurial, Vulcano (Ver “Planetas hipotéticos en nuestro Sistema Solar”).

El 30 de Septiembre de 1846, una semana después del descubrimiento de Neptuno, Le Verrier declaró que podría existir un planeta desconocido más allá. El 10 de Octubre del mismo año, se descubrió Tritón, el mayor satélite de Neptuno, el cual proporcionó una manera más fácil de determinar la masa de Neptuno, que resultó ser un 2% mayor de lo esperado, basándose en las perturbaciones a la órbita de Urano. Parecía como si las desviaciones en el movimiento de Urano en realidad eran causados por dos ‘planetas’, además de que la órbita real de Neptuno resultó ser significativamente diferente de la predicha por Adams y Le Verrier.

Poco después del descubrimiento de Neptuno, los astrónomos comenzaron a conjeturar sobre la existencia de un planeta más allá de su órbita. No se consideraba que Neptuno explicara los disturbios en la órbita de Urano, además que la órbita de Neptuno, también se mostraba irregular. Un gran número de astrónomos y matemáticos trataron de predecir la localización de este planeta y encontrarlo, pero no tuvieron éxito.

El primer intento serio de encontrar un planeta trans-Neptuniano se realizó en 1877, por David Todd. El utilizó un “método gráfico” y a pesar de la “inconclusividad” de las alteraciones de la órbita Urano, el ‘obtuvo datos’ del planeta: distancia media 52 ua, ciclo solar de 375 años, su magnitud era de 13, diámetro de 1877.74 (en ningún texto encontré las unidades, desconozco si la estimación era en millas o kilómetros), la inclinación de su eje era de 1.40 grados y la longitud del nodo ascendente 103 grados.

Quizá el más persistente de ellos fue un hombre llamado Percival Lowell. El nació en el seno de una familia acaudalada en Boston, en 1855. El construyó su fortuna personal y tomó interés en la astronomía, después de leer el libro “La Planète Mars” de Camille Flammarion en 1893. Marte estaría en oposición (su aproximación más cercana) a la Tierra en 1894 y Lowell decidió financiar una expedición a Arizona, con el propósito de observar con mayor claridad, el cielo oscuro occidental. Lowell patrocinó la construcción de un observatorio privado cerca de Flagstaff, Arizona.

Fue un hombre brillante, pero con frecuencia, la imaginación lo rebasaba. En 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli descubrió que una serie de “canales” cruzaban la superficie de Marte. Esto se malinterpretó con la sugerencia de una construcción y diseño inteligentes. Baso en esta teoría, Lowell mencionó que estaba observando cambios en la superficie de Marte, que podrían verse relacionados con los cambios de estaciones y quizás con granjas. En sus propias palabras: 

“La especulación ha sido fructífera acerca de lo que significan esas marcas en nuestro vecino más cercano. Cada astrónomo tiene una teoría particular al respecto. No obstante, la explicación más evidente es probablemente la más cierta, a saber, es que estamos observando el resultado del trabajo que algún tipo de inteligencia realizo…”

 Observaciones posteriores, realizadas por otros, revelaron que no hoy canales en Marte, y también sabemos que carece de vida inteligente. No ha quedado claro que fue exactamente lo que Lowell, Schiaparelli y otros observaron, pero lo más probable es que fueran ilusiones ópticas introducidas por sus telescopios.

 Además de su interés en Marte, Lowell estaba determinado a descubrir el hipotético planeta más allá de Neptuno al cual se acuñó el término “Planeta X” para descubrir a su “presa”. El dirigió dos búsquedas por el planeta, una finalizó en 1909 y la otra en 1915, sin éxito alguno. El falleció en 1916 y su falla en encontrar el Planeta X fue su mayor decepción. En 1929, el astrónomo aficionado, Clyde Tombaugh de Kansas, fue contratado por el Observatorio Lowell para continuar con la búsqueda.

Alrededor de un año después., examinó unas fotografías que había tomado unos días antes, en Enero de 1931. Cuando las comparó, en el mismo sector del espacio, observó que una de las “estrellas” se había movido. Dado que las estrellas no presentan un movimiento relativo al resto de las demás, en el “cielo”, el objeto en realidad debería ser un asteroide, un cometa o un nuevo planeta. Las siguientes observaciones confirmaron que el objeto parecía ser un planeta más allá de Neptuno. Fue nombrado como Plutón. El Planeta X de Lowell había sido encontrado ¿O no?

Las predicciones habían sido realizadas para explicar los disturbios de en las órbitas de Neptuno y Urano, por lo tanto, el Planeta X debería tener una masa equivalente a seis veces la de la Tierra. Las observaciones actuales muestran que Plutón (incluyendo su pequeño satélite, Caronte), tiene solo 1/400 de la masa de nuestro planeta. Como se explica en el paréntesis del primer capítulo del “Planetas hipotéticos en nuestro Sistema Solar”, Plutón ya no tiene el status de planeta.

Tombaugh continuó en la búsqueda de otro Planeta X por 13 años, sin fortuna, y decidió que no había un décimo planeta. “He observado el 70% del cielo y lo hubiera encontrado si existiera”, fue su conclusión.

Algunos científicos están de acuerdo, argumentando que las irregularidades percibidas en las órbitas de Urano y Neptuno son el resultado de errores de observación realizados por astrónomos de primera época, que no tenían acceso a cámaras y tuvieron que realizar bosquejos manuales de la posición de los planetas.

Otros no están tan seguros, muchos astrónomos coinciden en que está una posibilidad latente de que existan varios cuerpos celestes, similares a Plutón moviéndose en órbitas más allá de Neptuno (Se les denomina trans-neptunianos). Pocos piensan que un planeta con dimensiones similares a las de la Tierra, o más grande, permaneciera oculto. Los que sostienen la creencia de la existencia de ese planeta, creen que este sigue una órbita muy elíptica que va más allá de Plutón, o que está localizado actualmente en una porción muy densa de la Vía Láctea, viendo hacia el sur, donde es muy difícil de localizar. Dada la gran cantidad de estos, se publicarán diversas entradas.

Planetas hipotéticos en nuestro Sistema Solar

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A través de los siglos, los astrónomos han buscado nuevos planetas, frecuentemente, sin éxito. ¿Hay un “décimo” planeta en nuestro Sistema Solar esperando ser encontrado, o esta cacería es simplemente una búsqueda inútil? Este es el primero de varios ‘post’ que se publicarán sobre este tema, esperando traer algo de claridad sobre algo tan controvertido. Espero dejen sus comentarios, pues esto siempre enriquecerán lo aquí escrito.

Abriendo paréntesis

El texto “décimo” está entre comillas debido a que antes del 24 de Agosto de 2006, a Plutón aún se le consideraba planeta, pero en el pleno de la XXVI asamblea general de UAI, se decide que el número de planetas de nuestro Sistema Solar no se ampliaría a 12, como se propuso en la reunión que mantuvieron en Praga, sino que debe reducirse a 8, siendo el “perjudicado” con esta decisión Plutón, quien tras ser conocido como planeta durante decenios, deberá “conformarse” con su nueva denominación de planeta enano, sin embargo, en este post, seguiré utilizando la vieja denominación, para facilidad de la mayoría de los lectores  (debido a que en algunas conversaciones, he notado que no todas las personas están al día en esta nueva categoría).

Cerrando paréntesis

Ha habido un gran número de objetos que una vez los astrónomos creyeron que existieron, los cuales posteriormente, ‘desaparecieron’ sin dejar rastro. He aquí sus historias.

Los primeros acercamientos

El 22 de Diciembre de 1859, Urbain Le Verrier, del Observatorio de París, abrió una carta enviada por un hombre llamado Lescarbault. En cuanto la leyó, sintió que una corriente de excitación lo cubría. Lescarbault era un médico rural y un astrónomo amateur. De acuerdo a la letra, en Marzo 26 de ese año, Lescarbaut observó una mancha oscura negra moviéndose a través de la faz solar en un camino inclinado hacia ‘arriba’ por una hora y cuarto.

Le Verrier colocó la carta boca abajo. Si lo que el médico decía era cierto, esto podría probar una de las predicciones de Le Verrier: había un planeta desconocido en el Sistema Solar. Un planeta que orbitaba entre Mercurio y el Sol, el cual era entonces el planeta conocido más cercano a dicha estrella.

Esta no fue la primera vez que Le Verrier predijo la existencia de un planeta desconocido. En 1781, el astrónomo germano-británico William Heschel observó una ‘estrella’ que se movía de noche a noche. El de inmediato pensó que era un nuevo planeta, el primero descubierto desde la antigüedad. El planeta, localizado más allá de la órbita de Saturno, le fue otorgado el nombre de Urano. En 1846, Le Verrier observó algunas irregularidades en su movimiento y predijo que debería haber otro planeta más allá causando dicho trastorno. Le Verrier fue capaz de predecir la localización de ese planeta y fue observado en el espacio por los astrónomos alemanes Johann Galle y Heinrich d’Arrest.

Le Verrier no quiso evitar la publicidad, sugirió que Urano fuera renombrado a Heschel, quien lo encontró, y que el nuevo planeta se llamase como el. Para su infortunio, un matemático británico llamado John Couch Adams había predicho la localización de ese planeta, casi un año antes que Le Verrier. Los dos hombres concluyeron en compartir el crédito (Adams podría haberlo tenido en su totalidad, excepto que no pudo convencer a ningún astrónomo británico de tomarse el tiempo para girar sus telescopios para buscarlo). En su lugar, el planeta terminó llamándose como el Dios Romano, Neptuno.

 

Vulcano, el planeta entre Mercurio y el Sol (1859-1916, 1971)

Le Verrier notó que el planeta Mercurio también presentaba irregularidades en su órbita. Esto le llevó a pensar que podría existir un pequeño planeta más cercano al Sol que Mercurio. La observación de Lescarbault podría ser la prueba de esta predicción.

Después de encontrar un colega que viajara con el como testigo, Le Verrier se dirigió de inmediato a la villa de Orgeres donde Lescarbault residía. Sin identificarse, Le Verrier increpó rudamente al médico, demandando saber como había llegado a la absurda conclusión de que había observado un “Planeta Intra-Mercurial”. Lescarbaut contó la misma historia que le había escrito. Le Verrier, ahora convencido, le revelo quien era y felicitó al de alguna manera desconcertado médico. De regreso a París, Le Verrier vio que al médico se le concediera la Legión de Honor.

El mundo astronómico se ‘saturó’ de inmediato con discusiones acerca del nuevo planeta de Le Verrier. El calculó que el tamaño del planeta sería de un séptimo que el de Mercurio. El creía que el nuevo planeta transitaría frente al Sol (perspectiva desde la Tierra, claro está) entre Abril y Octubre. Le Verrier consideró evitar la controversia que tuvo con Neptuno, sugiriendo que el nuevo planeta debería llamarse Vulcano.

Los astrónomos de todo el mundo comenzaron la búsqueda de Vulcano en el periodo en que este sería visible, de acuerdo a los cálculos de Le Verrier. Quedaron decepcionados. Con la excepción de algunas observaciones erróneas (las cuales eran usualmente manchas solares), Vulcano nunca fue observado. Hacia finales del siglo XIX, los astrónomos más racionales ya no creían en la existencia de este planeta, y a principios del siglo XX, la Teoría General de la Relatividad de Einstein explicó como la curvatura del Espacio-Tiempo podría causar la irregularidad de la órbita de Mercurio. Con esto, el planeta Vulcano de Le Verrier finalmente, desapareció.

Vulcano fue brevemente ‘revivido’ entre 1970 y 1971, cuando unos investigadores pensaron que habían detectado unos objetos casi imperceptibles cerca del Sol durante un eclipse solar total. Esos objetos podrían haber sido tenues cometas, que pasaron lo suficientemente cerca del Sol como para colisionar con el.

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