A manera de introducción

Para algunas religiones o culturas, exorcismo es aquella acción sobrenatural de expulsión, realizada contra una entidad malévola, utilizando un método religioso. Dependiendo de la cultura,  estas entidades podrían ser demonios, espíritus, brujas, duendes, etc. El destinatario de la posesión puede ser una persona, un animal, un objeto e incluso lugares tales como casas o pueblos. La posesión puede ser total o parcial (la entidad toma posesión del destinatario para una actividad particular, por ejemplo, los íncubos o súcubos, tienen relaciones sexuales con las víctimas mientras estas duermen).

Este tema es uno de los que más ha fascinado a la humanidad, por lo cual, se han realizado diversas películas como El Exorcista (William Friedkin, 1973), basada en la novela homónima de William Peter Blatty o Constantine (Francis Lawrence, 2008), personaje creado en 1985 en las páginas de Swamp Thing por Alan Moore, Steve Bissette y John Totleben. Y quizá sería bueno mencionar también “El Exorcismo de Emily Rose (Scott Derrickson, 2005), basada en un caso ‘real’ de exorcismo de una joven (Anneliese Michel) supuestamente poseída, en la cual, la víctima en cuestión, fallece, y los participantes (padres y sacerdotes) son condenados por negligencia médica.

Explicación

Este es un punto de vista científico. Es importante abordar estos temas desde el aspecto científico, ya que son situaciones ligadas a la mente, y por lo tanto al ámbito psiquiátrico.  En una cultura como la nuestra (la mexicana), con un catolicismo tan enraizado, con una creencia en el mal, el exorcismo puede ser una solución, teniéndole más fe que a la atención especializada.

Es casi una norma, donde ciertas comunidades consideran más la atención de un curandero (o brujo) que la de un médico. Claro, después de que no se consigue obtener mejoría pues entonces optan por el método científico. Lo triste de esto, es que hay quienes aún viendo la gravedad del paciente, prefieren optar por las pseudociencias (exorcismo, brujería, etc.). Esto está tan arraigado que a la gente no le importa cuanto se esfuerce el médico en demostrar el padecimiento del paciente, seguirán convencidos de que está poseído.

A las personas que se les practica un exorcismo siempre muestran movimientos bruscos, gritos en lenguajes desconocidos, vómito, pues esto puede encajar en la esquizofrenia, en una variable esquizo-afectiva.

También se menciona que poseen fuerza sobrehumana. El paciente psiquiátrico excitado demuestra una fuerza poco común, en la que hasta cuatro personas no podrían controlarlo, una persona con epilepsia, aún de complexión delgada, podría ser difícil de controlar hasta por ocho personas.

Los casos de posibles posesiones diabólicas son cada vez más numerosos, debido quizás al aumento de stress y al creciente consumo de calmantes y antidepresivos. Lo que resulta alarmante, es que hay personas incompetentes que adquieren el ‘grado’ de ‘exorcistas’ , y peor aún, la gente, en pleno siglo XXI, aún confía en este tipo de ‘técnicas’. Por ejemplo, el día de hoy, salió publicada una nota en The Moscow Times, acerca de un niño de 4 años de edad, que padecía pulmonía, y en lugar de llevarlo a atención con un médico que tuviera la preparación adecuada para tratarlo, pues lo llevaron con un ‘shaman’ ¿cuál fue el resultado? Lamentablemente, el niño falleció. Desde mi humilde opinión, eso es homicidio intencional.

En Conclusión

El exorcismo, así como la posesión demoníaca que la precede, es mera superchería, una ‘realidad’ más ligada al mito o la psicología que a algo ‘sobrenatural’. Sin embargo, hay quienes aún sostienen que los demonios existen y que las posesiones son un hecho real y que el exorcismo es el único acto posible para sanar o paliar aquel tipo de males. Pues… Lo que si les puedo decir, es que este tipo de ‘ceremonias’ para expulsar demonios de seres humanos, siempre se han efectuado en el mundo cristiano, nunca se ha necesitado exorcizar a un ateo.